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Actualidad Hotel Sauce Zaragoza
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Todo está en los libros

¿Hay una sensación mejor que la de abrir un libro nuevo? Adoro ese olor a tinta, a cola y a papel nuevo, ese crujido de las páginas… Pero sí que hay una sensación mejor, la sensación de abrir un libro viejo. Un libro que tal vez un día leíste. A veces encuentras recuerdos en él. Un billete de autobús que utilizaste para marcar, una horrible mancha de algo que estabas comiendo, unos granos de arena de aquella playa en la que lo leíste o incluso el leve aroma del perfume que entonces utilizabas. Si el libro ha pertenecido a otras personas se puede encontrar en él la impronta de aquellos que se pasearon por sus páginas.

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Navidad en la cafetería del Hotel Sauce

Ya huele a Navidad en el Hotel Sauce. Las calles del centro de Zaragoza se engalanan y el belén de la Plaza del Pilar empieza a cobrar forma.  Las castañeras toman las esquinas más pintorescas del casco viejo. Las navidades de Zaragoza son todo un espectáculo.

Estas fechas son las más propicias para las reuniones de amigos, compañeros de trabajo o eventos familiares. En Mi HABITACIÓN favorita, la cafetería del Hotel Sauce, os ofrecemos una amplia gama de posibilidades para celebrar vuestra fiesta o reunión de Navidad.

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Fin de semana en Zaragoza

Zaragoza es una ciudad llena de sorpresas y de rincones encantadores. En ocasiones, el viajero se deja deslumbrar por las bellezas más aparentes y termina por perderse algunas de las joyas que esconde la ciudad. Los miembros del equipo del Hotel Sauce somos unos enamorados de Zaragoza y estamos siempre encantados de sugerir visitas, rutas o lugares para que vuestra visita sea inolvidable.

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A través del espejo

Un sudor frío recorre mi espalda al recordar los sucesos acaecidos hace ya un tiempo en este lugar. Pese a mis intentos por olvidar aquella noche no he sido capaz de borrarla de mi memoria y las imágenes siniestras de lo que aquella noche fui testigo permanecen inmutables en mi recuerdo. Como una maldición, como un cruel castigo, como una penitencia insoportable, aquellos hechos me persiguen y torturan en las largas madrugadas de insomnio. Me dispongo a continuación a dejar constancia de aquel acontecimiento. Me falta el valor pero me puede la esperanza de que, a modo de expiación, poner por escrito lo que sucedió me libere de la carga que soporto. Que Dios proteja las almas de aquellos que se asoman a estas líneas con la misma imprudencia con la que yo me asomé aquella noche al espejo.