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Santiago Latorre y Nieves Arilla A pie de cama en el Hotel Sauce

El concierto es para dos; igual que la cama. Puedes venir con tu amigo, tu amiga, un familiar, tu hijo, tu pareja… o puedes comprar sólo una entrada y hacer la experiencia más emocionante conociendo a tu compañero de concierto directamente sobre el colchón. Tras reservar la entrada, te presentarás en el Hotel Sauce a la hora convenida y nosotros, los recepcionistas, te daremos las indicaciones pertinentes y la llave de la habitación. Allí te esperan Santiago Latorre y Nieves Arilla para dedicarte el más íntimo e intenso de los conciertos; un concierto A Pie de Cama.

En la Casa de los Balconucos, Cantabria, tuvo lugar la experiencia piloto, en la que “el proyecto fue tomando forma”, explica Santiago. También han celebrado conciertos en hogares particulares de Barcelona; sin embargo, esta es la primera vez que los conciertos A Pie de Cama se convierten en un evento público. “El Hotel Sauce combina un trato especialmente familiar y personal con todos los huéspedes, incluidos los artistas que allí solemos alojar, con un entorno acogedor en el que la decoración de cada habitación es diferente y está elaborada con cariño”, señala Eduardo Pérez, de Born! Music, productora del evento. “Estos factores lo convierten en un escenario perfecto para llevar a cabo un proyecto tan atípico, que otros hoteles de cadena no entenderían igual de bien.”

En el marco del Club de Conciertos Bombo y Platillo, Santiago Latorre y Nieves Arilla te invitan al Hotel Sauce para vivir una experiencia sonora y sensorial única. Te lo explica Santiago en esta entrevista. ¿Te apuntas? Las fechas son el 11 y el 12 de abril, y la semana que viene contaremos cómo lo vivieron y qué sintieron los y las que decidieron tumbarse en la cama y dejarse llevar. ¿Quieres ser tú parte de la historia? ¡Pues date prisa, que las entradas se están agotando! ¡Abre la puerta al concierto a Pie de Cama en el Hotel Sauce!

Tumbarte en la cama y que te canten al oído. Junto a un conocido… o a un desconocido. En el Hotel Sauce. ¿Te atreves?

Un concierto íntimo podría realizarse en un salón, en una habitación o en cualquier espacio pequeño y personal. ¿Por qué específicamente la cama?

La cama está ligada a un montón de experiencias vitales: desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por el amor, el sexo, la enfermedad, los sueños…. Tiene muchas connotaciones que asociamos a cosas que hemos vivido. La cama aporta un contenido y una potencia que son personales y distintas para cada uno, dependiendo de nuestras experiencias.

¿Cómo es un concierto que se da al oído mientras el público –un máximo de dos personas- está tumbado en una cama?

Los conciertos normalmente tienen ese componente de contacto visual en el que uno mira y es mirado, y eso queríamos eliminarlo. Las sesiones A Pie de Cama son “conciertos” íntimos, a dos voces, en los que tratamos de conseguir que el oyente baje la guardia y se deje llevar. Eso se consigue más fácilmente si la persona que canta no te influye con su forma de moverse, con sus gestos, y si no hay cruces de miradas. Es algo puramente sonoro y sensorial, para ellos y para nosotros.

¿Cómo surgió la idea de dar este tipo de conciertos?

Surgió después de uno de mis conciertos más “normales”, en los que trabajaba con la idea de amplificar los sonidos que ocurren cerca de mí, en la intimidad de mi habitación: la voz de un no-cantante, el sonido suave del saxo como si tocara para mí mismo, etc. Una noche, después de uno de ellos, una amiga me dijo: “¿Por qué no te vienes a mi casa y me sigues cantando al oído?” Y entonces pensé: “¡Esto es muy potente!”. A partir de ahí, con Nieves, empezamos a buscar las canciones adecuadas, hacer los arreglos, encontrar la forma de empastar nuestras voces cantando muy suave…

Hasta ahora habéis hecho sobre todo conciertos en hogares particulares. ¿Qué creéis que aporta el hacerlo en el Hotel Sauce?

El hacerlo en un hotel y comprar las entradas en la web facilita romper esa barrera de timidez que mucha gente tiene de cara a concertar una sesión personal. Un hotel es un entorno cómodo para todo el mundo, un espacio intermedio que ni es nuestro ni de ellos. Al mismo tiempo el Hotel Sauce tiene un carácter familiar y se esfuerza en que los visitantes se sientan en cierta forma como en casa, lo que lo hace ideal para esta propuesta.

¿Cuáles suelen ser las reacciones del público ante los conciertos A Pie de Cama?

Cuando la gente conoce nuestro proyecto, al principio les provoca curiosidad, pero también reparo ante la percepción de que invadimos su intimidad, su casa, y les cuesta un poco decidirse. Suelen empezar el concierto algo cautelosos, pero luego nos dicen que después de una canción ya estaban relajados. Cada uno responde de una manera distinta: hay gente que te dice que le ha traído recuerdos de su infancia, cuando su madre le cantaba; hay gente que disfruta placenteramente y tiene todo el rato una sonrisa en la cara; hay gente que llora o que pasa por distintas emociones fuertes, y también hay gente que, aunque no se llega a dormir, se queda en un estado profundo de relajación.

¿Qué os está aportando a vosotros esta experiencia, como autores?

Es bastante impactante, porque al estar tan cerca de las personas, vives las sensaciones por las que pasan ellos mientras estás cantando. A veces es incluso difícil seguir cantando cuando la persona que tienes a un palmo está riendo, o llorando, o es alguien que conoces, o dos que no conoces pero cuya relación vas imaginando a lo largo de la sesión… Es un chute de sensaciones bastante fuerte. Engancha mucho. Después del primer concierto siempre decimos: “¡venga, el siguiente!” Aunque también después de unos cuantos estás hecho polvo, no sólo en cuanto a la voz, sino también emocionalmente.

¿Quiénes son las personas que se apuntan a este tipo de conciertos?

Las personas que se apuntan a los conciertos A Pie de Cama lo hacen al margen de los géneros musicales que les gustan, porque la experiencia va más allá de la estética musical: tiene que ver más con las vibraciones, con la intimidad, con la memoria… Algunas canciones son nuestras, otras son antiguas, de esas que traen recuerdos. Hemos tenido desde adolescentes de 15 años hasta personas de 70 años. Cualquiera puede sacarle partido a la experiencia.

 

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