900 10 21 46 | +34 976 20 50 50

8 de Marzo: Día de la Mujer

El 8 de marzo se celebra cada año el día de la mujer. El equipo del Hotel Sauce no quiere dejar pasar la oportunidad de felicitar a todas las mujeres en este día tan especial. Y en esta ocasión queremos hacerlo rindiendo tributo a una mujer en particular y haciendo un viaje a nuestros orígenes.

El concepto de mujer trabajadora nos resulta hoy en día un término moderno y actual. En ocasiones olvidamos a aquellas mujeres que, hace ya varias generaciones, desafiaban los prejuicios sociales y las trabas culturales y se adentraban en un mundo dominado por los hombres y en el que las dificultades eran para ellas eran difíciles de imaginar en la actualidad.

Hoy queremos rendir homenaje a una mujer emprendedora y trabajadora, a una pionera adelantada a su tiempo y a la responsable de que los Apartamentos Sabinas se llamen así.

Hoy os queremos acercar la historia de Sabina, nuestra abuela.

Sabina nació el 31 de diciembre de 1910 en Zegama, un pequeño pueblo de Gipúzcoa, cercano a San Sebastian. Mi abuela fue una mujer trabajadora, de gran coraje y sin duda emprendedora.

Ella y sus cinco hermanos no nacieron en una época fácil. Con 14 años comenzó a trabajar en la papelera cercana a su pueblo. Todos los días bajaba desde el caserío en la montaña a la fábrica a trabajar. En el colegio además solo les enseñaban a coser. Apenas hablaban castellano.

Carmen, la hermana mayor, fue la primera en salir en busca de nuevas oportunidades. Consiguió trabajo en el hotel Jauregi en Fuenterrabia. Eran los años 20. Todo comenzó hace ya casi un siglo. Desde entonces nuestra familia ha seguido siempre vinculada a la hostelería.

Fuenterrabía en aquella época era un importante lugar de veraneo de las clases acomodadas. La disposición y esfuerzo de la tia Carmen le permitió ascender desde aprendiz hasta convertirse en primera doncella. Fue entonces cuando recomendó a Sabina. Estuvieron allí varios años.

Después vinieron el Hotel Orly y el Hotel Maria Cristina (donde se celebra todos los años el Festival de Cine) en San Sebastian. Durante esta época no solo aprendieron a servir, también recibieron una intensa formación en protocolo. Los clientes de estos hoteles eran principalmente aristócratas y militares de alta graduación. Allí Sabina y su hermana conocieron a Don Isidoro propietario de varios hoteles que les ofreció trabajo en Zaragoza.

Siempre juntas aceptaron la propuesta. El cambio fue duro. Ser mujer y trabajar en hostelería en Zaragoza no era fácil, Don Isidoro además era muy estricto.

Años más tarde surgió la oportunidad: el Hotel La Pampa estaba en alquiler. Las hermanas se unieron y emprendieron su primer proyecto en solitario. La Pampa era una pensión-restaurante frente al Mercado Central propiedad de un argentino. Sabina y Carmen (que en realidad se llamaba María pero prefería que la llamaran Carmen) vieron porvenir en el proyecto y llamaron a Modesta y Jacinta amigas y hermanas vecinas de Zegama.

Fue entonces cuando sus cuatro socias cambiaron de nombre al lugar. La Pampa paso a llamarse Laurabak que en vasco significa 4 unidas (Carmen, Sabina, Modesta y Jacinta).

Juntas decidieron ampliar el restaurante que estaba en la primera planta con un bar en la planta calle. En aquella época el Mercado Central era el centro del comercio de la ciudad y el bar se convirtió en el punto de encuentro de los comerciantes.

Muchos transportistas dormían allí y Laurabak se hizo popular por su comida. Era otra manera de entender la cocina fusionando la tradición vasca y la aragonesa.

Después vendría la guerra en la que pasaron grandes dificultades y el negocio pasaría a llamarse Vasconia. El bar se convirtió en un lugar frecuentado por militares famoso por el buen café que se servía. Fue allí dónde Sabina conoció a mi abuelo Antonio y fue en el Vasconia donde nació mi madre.

Modesta se casó con Manuel un cliente madrileño y junto a Jacinta que más tarde se casaría con Luis se fueron a vivir a Madrid. Eran los años 40, entonces llegaron Carmenchu y Dominica, sobrinas de Sabina. Años más tarde Carmenchu se haría cargo del negocio junto a su marido Ramón.

Por Laurabak pasaron figuras de la época como el boxeador Uzkudun, también pelotaris (deporte muy popular entonces en Zaragoza), Azarola (gran pianista), o posteriormente ya como Vasconia Jose Oto (famoso jotero aragonés).

El 1 de Mayo de 1950 Sabina y Antonio compraron la Posada de las Almas y empezaron juntos un nuevo proyecto, siempre junto a la tia Carmen. Pero esta otra gran historia merece un capítulo aparte.

Etiquetas:, , , , , , ,