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Una historia de amor en el Sauce: entrevista con Ana y Rubén

Hotel Sauce, ¡buenos días!” “¡Buenos días!” Contestó la voz al otro lado del teléfono. “Llamo para hacer una reserva: quiero una habitación doble superior para el fin de semana. Celebro con mi marido nuestros diez años juntos; es importante para nosotros porque el Hotel Sauce es el lugar donde nos enamoramos.” “¡Qué me dice!” Era la clase de llamada que nos encanta recibir y que nos alegró la mañana.

Preparamos todo con nuestra mayor ilusión y, el viernes elegido, cuando Ana y Rubén llegaron, habíamos dejado todo dispuesto: nuestra habitación superior abuhardillada, un detalle romántico sobre la cama y una felicitación firmada por todo el equipo del Hotel. Y, por supuesto, no dejamos pasar la oportunidad de que nos contasen cómo empezó su historia, y cómo ha sido su fin de semana en el Hotel Sauce diez años después.

En el Hotel Sauce pasamos la primera noche juntos. Dos años después, nos casamos.

Habéis celebrado vuestro décimo aniversario en el lugar que os unió: el Hotel Sauce. ¿Cómo os conocisteis y cómo contribuyó el hotel a vuestra historia de amor?

ANA: Unas amigas mías conocieron a dos chicos de Fraga en unas vacaciones y, pasado poco tiempo, quedaron para ir a visitarles allí. Me invitaron a ir con ellas y pasar un fin de semana en Fraga y yo no dudé en apuntarme, sin saber que esa decisión iba a cambiar mi vida y a ser el comienzo de esta historia. Uno de los chicos que ellas iban a visitar era Rubén. Nos dimos los teléfonos y después de varias llamadas decidimos pasar un fin de semana en Zaragoza. Un amigo maño de Rubén fue el que nos hizo la reserva en el Hotel Sauce, y fue allí donde pasamos la primera noche juntos. Al año siguiente me fui a vivir a Fraga y a los dos años nos casamos.

¿Por qué elegisteis Zaragoza para juntaros?

Decidimos quedar en Zaragoza porque es una ciudad con muchas posibilidades y atractivos para pasar un fin de semana, y además nos venía bien a los dos: yo venía de San Sebastián y Rubén desde Fraga.

¿Veis el Hotel Sauce cambiado después de 10 años?

Nos ha llamado la atención la particular decoración del hotel y su cafetería, Mi Habitación Favorita: de día un lugar acogedor donde tomar una deliciosa tarta casera y de noche un lugar tranquilo donde tomar una copa. También probamos la tortilla de patata de Mariana. ¡Riquísima! Son pocos los sitios donde se puede comer una tortilla así de jugosa y sin sabor a aceite reciclado. Excelente.

¿Qué otros lugares de Zaragoza habéis visitado para recordar aquel fin de semana juntos?

Hace 10 años cenamos en el restaurante El Fuelle y también lo quisimos hacer en esta ocasión. También visitamos algún bar de copas y tapas por la zona de El Tubo.

En estos 10 años, ¿qué es lo más extraño que os ha pasado en un hotel?

Las primeras vacaciones que pasamos juntos fueron en La Riviera Maya, en un resort con casitas de tres pisos. Nosotros estábamos en la planta baja, y el primer día que vi una iguana por los alrededores a punto estuve de comentarlo a los trabajadores del hotel, pero me callé. Enseguida empecé a ver más iguanas por todas partes, pero como a nadie parecía extrañarle, seguí sin decir nada. Y de pronto un día vimos que el personal del hotel dejaba la puerta abierta de la habitación al hacer la limpieza hasta que acababan varias habitaciones de la zona. Así que me pasé todas las vacaciones examinando el baño y mirando debajo de la cama cada vez que volvíamos a la habitación por si se había colado alguna.

¿Qué objeto absurdo no puede faltar nunca en vuestra maleta?

RUBÉN: En mi maleta nunca faltan las zapatillas de running. En cualquier lugar de vacaciones me gusta mucho poder saborear la zona a primeras horas de la mañana corriendo.

 

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