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Levy Sekgapane: Ganador del concurso de canto Montserrat Caballé

Cuentan que cuando Montserrat Caballé lo oyó cantar, se emocionó. Venía de ganar el primer premio del Concurso Internacional Hans Belvedere en Amsterdam en agosto –así como todos los concursos a los que se presentó en Sudáfrica, su país natal- y consolidó su condición de máxima promesa del futuro próximo de la ópera ganando también el Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé, en Zaragoza. Y con tan sólo 25 años.

La organización del concurso maño dice de él que “destacó desde el principio gracias a una voz fácil, bien timbrada, fresca y muy comunicativa, con una naturalidad canora envidiable y un color muy atractivo y peculiar. (…) Abordó el aria “Languir per una bella” de la Italiana in Algeri de Rossini, de manera impecable, expansiva y con una aparente facilidad técnica envidiable, mostrándose como un tenor ligero rossiniano de libro.”

Nosotros, en el Hotel Sauce, tuvimos el honor de oírle cantar y tararear alegremente cuando bajaba a desayunar o volvía a su habitación después de darse una vuelta por el vecino Tubo. Antes de viajar de vuelta a Alemania -donde vive desde hace un año- para interpretar un papel en el Barbero de Sevilla en la Monchengladbach de Munich, charlamos un poco con él sobre su experiencia en Zaragoza, su pasado y su prometedor futuro.

Los hoteles me tienen que dar buena energía al abrir la puerta de la habitación. Si no me voy. Abrí la del Sauce… ¡y me tiré en plancha sobre la cama!

Primero el Concurso Internacional Belvedere de Amsterdam y ahora el de Montserrat Caballé en Zaragoza. Los dos en un espacio de un mes. ¿Lo planeaste así? ¿Lo esperabas?

Ha sido un poco una locura. Estando en Amsterdam, una compañera griega cantante me habló de Zaragoza cuando sólo quedaba un día para mandar todos los documentos necesarios para la inscripción. Los mandé a toda prisa y luego gané en Amsterdam, y como me ofrecieron trabajo en Alemania, pensé que ya estaba, que no vendría a Zaragoza. Pero entonces me llegó la carta de Montserrat Caballé felicitándome por haber sido admitido en el concurso de Zaragoza, así que decidí venir. ¡Y he vuelto a ganar!

¿Has conocido a Montserrat Caballé? ¿Qué impresión te ha dado?

Después de ganar pasamos un rato hablando de la vida, del canto, etc… y me pareció una señora encantadora y muy cercana. Es como mi abuelita.

¿Cuándo y cómo empezaste a cantar?

De pequeño tenía la voz fuerte y me decían que iba a ser como Pavarotti. Escuchaba las obras en italiano u otros idiomas y las cantaba con toda la pasión inventándome la letra y sin saber ni lo que decía, y entré en un coro. También jugaba al fútbol y era bueno, pero siempre tengo que ser el mejor en lo que hago, y me di cuenta de que no podía ser el capitán del equipo que yo quería, pero sí que podía ser el mejor del coro. Así que opté por cantar. Entonces me empezó a gustar tocar el piano, así que entré en una escuela de música, porque quería tocar a la vez que cantaba. Pero mi habilidad con el piano quedó desbordada por el canto y mi profesora me dijo que dejase el piano de una vez y me concentrase en cantar, así que me cambié a una escuela de ópera.

Eres un cantante joven… ¿Cantar bien ayuda a ligar?

Sí, ¡desde luego! Aunque hoy venía cantando detrás de una chica muy guapa que he visto por la calle y se ha girado, pero al final se ha ido; no ha funcionado… Pero en Sudáfrica sí. Hasta mi familia está ligando gracias a mí.

¿Qué tipo de música escucha un cantante de ópera cuando está en su casa o cuando sale de fiesta?

Yo sólo escucho ópera y gospel, y como mucho house cuando salgo de fiesta.

¿Cómo ha sido la acogida en el Hotel Sauce?

Genial. Para los primeros días en Zaragoza había reservado un hostal, pero según abrí la puerta de la habitación me dije: “Aquí no me quedo”. Me metí en otro que no me hacía mucha gracia; me tuve que tapar con una manta asquerosa y al día siguiente me levanté lleno de picotazos. Cuando voy a un hotel, abro la puerta de la habitación y me tiene que dar buena energía. Si no, me voy. Y la verdad es que este no me había dado mucha, pero era tarde cuando llegué. Entonces, al llegar a semifinales, me vine al Sauce, que es el hotel con el que la organización se alió para alojar a los finalistas, y fue como llegar al oasis.

¿Qué pasó cuando abriste la puerta de tu habitación en el Sauce?

¡Me tiré en plancha encima de la cama! Luego bajé a la cafetería, Mi Habitación Favorita y me quedé sorprendido con el café. Me tomo un montón de cafés al día allá donde voy y nunca he tomado uno tan bueno como el que se sirve aquí.

¿Qué tal te hemos acogido los maños en Zaragoza?

La gente de Zaragoza es increíble. El primer día estaba buscando el auditorio y no lo encontraba. Pregunté a un señor que no hablaba ni una palabra de inglés pero con el móvil sacó el traductor, luego el google maps y me acompañó hasta el sitio. Siempre que he pedido ayuda o he necesitado cualquier cosa, han estado súper dispuestos. ¡Esto en otros países europeos no pasa!

 

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