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Entrevista con Alejandro Ambriz, un mexicano excepcional

Tenemos el placer de presentaros a Alejandro Ambriz Lazzarini, un tipo excepcional. Ha viajado por medio mundo representando el folklore mexicano, que alterna con la lírica. Es imposible no imaginarlo vestido de charro con un imponente grupo de mariachi a sus espaldas. Un hombre de mundo con una sensibilidad musical sensacional al que tuvimos el honor de tener con nosotros durante una semana.

En Zaragoza estamos francamente orgullosos de que Montserrat Caballé nos elija año tras año para organizar un concurso de lírica que lleva su nombre. ¿Qué se siente al cantar ante un mito de la ópera?

Es impresionante. Si yo fuera sacerdote, sería como estar ante el Papa. Montserrat Caballé es únca en su época, en su generación. Es una auténtica Diva.

¿Cómo conoció el concurso?

Por mediación de una amiga. Ella no se dedica a la música, pero el concurso es muy conocido, oyó hablar de él y me lo comentó. Zaragoza no dispone de un recito específico para la ópera, pero hay una gran afición y se representan distintas adaptaciones en el Teatro Principal, el Auditorio y hasta en el Palacio de Congresos. ¿Qué le ha parecido nuestro auditorio? El auditorio es excelente. De hecho lo elogió el propio Zubin Mehta. Tiene una gran acústica. Además tiene distintas salas para adaptarse a cada representación. No he tenido ocasión de ver el resto, las clases magistrales son muy intensas y hay que cuidar las horas de descanso.

¿Y la afición zaragozana?

La afición es entendida. Además se involucran mucho. Había dos personas entre el público, quizá hermanos, que cuando se hacía el silencio y subía alguien al escenario decían ¡A ver!. Y emitían sus críticas al terminar. Se convirtieron en los favoritos de los cantantes.

Los artistas viajan con frecuencia y hacen de los hoteles su segunda casa. ¿Qué es lo más raro que le ha pasado en un hotel?

Pues lo cierto es que pasó aquí. Normalmente el trato en los hoteles es muy impersonal. Pero aquí el trato es muy cordial y cómodo. Parece que estoy en casa y eso no me había pasado. Tienen detalles con nosotros y nos comprenden. Nos sirven el desayuno hasta más tarde, por ejemplo, y la señora que los sirve es encantadora. Otra cosa que me llama la atención es que aquí podemos cantar. En otros lugares nos llaman la atención si cantamos en la habitación. En una ocasión, en un hotel en Beverly Hills, estaba cantando en la habitación a una hora de lo más normal, quizá las 12 del mediodía. Al salir encontré una señora muy alterada que exigía sus derechos.

¿Qué objeto absurdo no puede faltar en su maleta?

Una manita rascadora de madera, para la espalda.

Los cantantes son los músicos con el instrumento más delicado, ¿Qué precauciones toman para preservar la voz cuando están de viaje?

Yo suelo llegar dos días antes de cantar para acostumbrarme al horario local. Es importante hidratarse, también. Pero lo más importante es el descanso y dormir bien.

¿Le ha dado tiempo para conocer un poco Zaragoza? ¿Qué le ha parecido?

Es una ciudad hermosa, llena de cultura. Tuve ocasión de visitar el Parque Grande y me gustó el quiosco de música. Me sorprendió que tenía incluso su propia programación. Es algo digno de elogio.

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