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La noche en verso

Fue una noche en primavera

bajo la luna lunera,

por un motivo perverso

y no premeditadamente

que sin razón aparente

todo el mundo hablaba en verso.

 

Llegó hasta la recepción

una señora muy triste

con muy mala cara en ristre

Y gesto de decepción.

 

- ¿Puedo ayudarle, Señora

-No lo cero, caballero,

y se lo agradezco, empero.

Mi marido es un borracho

de los de peor calaña.

Vinimos de vacaciones

con muy buenas intenciones,

y a la primera ocasión

me deja por unas cañas

con un amigo simplón

además de un mamarracho.

 

-Pregunté yo en mala hora…

-No se preocupe, buen mozo

que le dejo aquí con gozo

y voy a mi habitación

a tirarme en el colchón.

 

Mas dígale usted a mi esposo

si es que vuelve el asqueroso

que a mi habitación no suba,

que estoy de muy mala uva.

 

Llegó muy tarde el marido

con pinta de haber bebido.

 

-¿Puede usted decirme acaso

por qué llamo yo a la puerta,

que no me la encontré abierta,

y mi mujer no hace caso?.

 

-Estaba un tanto enfadada,

quizá incluso disgustada.

 

-No lo entiendo, ¡Vive Dios!

pero estoy acostumbrado

que esto a mi ya me ha pasado

en una ocasión, o dos.

 

Y es así como aquel marido

pasó la noche vestido

y borracho en un sillón,

aquí, junto a recepción.

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